Paco León: "Soy bastante serio, reservado y formal"

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The Luxonomist: De buena mañana, ¿dispuesto a arder?

Paco León: Pues sí. Con todo el tema de la serie, desde primera hora estoy poniendo las candelas, la madera, prendiendo la mecha y esperando a que arda.

TL: ¿Lo tuyo es quemar Madrid?

A mí me gusta liarla. Hay que diferenciarse y trabajarse mucho la comunicación porque, si no lo haces así, las cosas no salen.

TL: ¿Manejas muy bien las redes sociales?

Yo creo que sí, lo intento. Es un arma nueva que tenemos a la que yo intento darle también un espíritu lúdico, porque es bueno divertirse y ver hasta dónde puedes llegar.

TL: ¿Tú has llegado lejos?

Me han censurado fotos en las redes sociales, ¿eh? ¡Unas cuantas! Y no te creas que eran las más heavys. Yo creo que es algo aleatorio y que también es lo interesante de este juego. A ver cuál es la foto que me quitan, fashion o porno (risas).

TL: ¿La madurez es lo que te ha hecho perder el pudor o siempre has sido descarado?

No lo he perdido. La madurez lo que me está haciendo es intentar perderlo, eso sí. Yo soy bastante pudoroso de base y de carácter, también.


TL: Además de tímido. Cuesta creerlo.

Lo soy desde niño. Ahora lo profesionalizas todo y, al dedicarte a esto, aprendes a transmitir y comunicarte con aparente descaro, pero solo es apariencia ¡no te creas!.

TL: ¿Qué te puede llegar a ruborizar?

Bastantes cosas. Soy bastante pudoroso con mi vida privada, por ejemplo. Todo lo público y profesional lo vivo muy festivamente, con un sentido del espectáculo, pero yo estoy detrás bien escondidito con las máscaras de los personajes.

TL: ¿De niño eras el más ganso de la clase?

¡Para nada, en absoluto! Difícil de creer, pero ni ahora lo soy tampoco. No soy nada chistoso.

TL: ¿Cómo es el Paco al que la gente no tiene acceso?

Soy bastante serio, reservado y muy formal.

TL: ¿Queda algo del chico de ?Homo zapping? en el de ?Arde Madrid??

Siento que soy el mismo. Sigo haciendo personajes y, aunque había dicho que no me iba a volver a poner la peluca, he vuelto a ser una mujer en ?La casa de las flores? (risas). Sigo investigando y siento que tengo muchísimas cosas que hacer todavía. Continúo con mucha ilusión y mucha energía. En 'Homo zapping' nos lo pasábamos muy muy bien?

TL: ¿El director le está tomando el relevo al actor?

No, de momento conviven ambos. A mí me cuesta mucho elegir, lo quiero todo. Me organizo y, aunque no pueda con todo, con casi todo sí (risas).

TL: ¿Cómo surge Arde Madrid?

Con Anna, mi pareja. Estábamos buscando una idea para trabajar juntos en una televisión de pago, porque desde hace cinco o seis años, teníamos claro que era donde iban a pasar las cosas interesantes. Nos topamos con una anécdota que leímos en un libro o en artículo, en la que contaban que cuando el General Perón vivía en Madrid, era el vecino de debajo de Ava Gardner. Mientras él ensañaba los discursos para su vuelta a Argentina, ella le gritaba 'Perón, cabrón. Perón, maricón'. Esa anécdota nos volvió locos y empezamos a investigar. Que dos figuras tan dispares coincidieran aquí en Madrid, en la misma casa y que tuvieran una relación de 'Aquí no hay quién viva', era una locura. Ella hacía fiestas un día sí y otro también, así que se llevaban a matar.


TL: Si hablamos de 'Arde Madrid' dentro de unos años, aunque no seas nostálgico ¿habrá una escena que te vendrá a la cabeza sin remedio?

El momento del bautizo de Antonio Flores, con una Lola Flores grandiosa, es bastante icónico.

TL: ¿Cómo conseguiste liar a Eugenia Martínez de Irujo, por ejemplo, para hacer de su madre, la duquesa de Alba?

La verdad es que me sigo sorprendiendo del poder de convocatoria que tengo, porque la gente hace lo que yo digo en un porcentaje altísimo, se entusiasman y están a mi disposición como director. Y eso me enorgullece muchísimo. Me sorprende también, ¿eh? porque todos tienen una confianza extrema.

TL: ¿Esa es una buena vitamina para la vanidad?

Sí, es verdad pero también responsabiliza. Es muy bonito y me siento querido.

TL: ¿Cómo es el Paco director?

En esta ocasión me he fusionado con el actor, porque también interpreto, y ha sido un poco locura.


TL: ¿Cómo se dirige uno a sí mismo?

Pues regular (risas). Muchas veces, en esas escenas multitudinarias de 300 personas, más de una vez he dicho ¡acción! e, inmediatamente, ¡corten, corten! porque tenía que participar yo y ponerme en el personaje. Gestionar eso es muy complicado. Yo me siento básicamente un actor que dirige.

TL: ¿Cómo te aconsejas a ti mismo, cómo el director aconseja al actor?

Eso es como las madres que comen las últimas y toman lo que queda. Pues esto es igual. Tú eres el que menos cuentas te echas, pero también tienes más información y está bien que te abandones un poco como actor, no darte tanta importancia. Hazlo y déjate de tonterías.

TL: ¿El resultado final ha superado tus expectativas?

Noooooo! Mis expectativas no hay nada que las supere, son ilimitadas. Soy un insatisfecho permanente. Las peores críticas las hago yo ¿Eso me hace sufrir? Sí, pero esto es así. Creo que hemos hecho una serie super interesante y lo que me ha gustado ha sido hacerla con una idea rompedora, distinta. Hacer una serie hoy en día, en la que no se secuestre a una niña, es dificilísimo. Y aquí no secuestran a nadie (risas).

TL: Una serie lúdica.

Sí, creo que sí. Habla de la libertad que te dan y la que te tomas. Y ese es un bonito tema, la libertad personal es algo que tú te tienes que buscar.

TL: Tú que eres tan tuitero, ¿cómo definirías la serie en 140 caracteres?

Pondría un texto que le dice Ava Gardner a su criada (Inma Cuesta), que se autodenomina una mujer decente: ?La castración de los deseos, del amor, del sexo, de la alegría ¡eso es indecente!?.


Fuente: lheluxonomist.es


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